Fomentando una Cultura de Admiración por los Innovadores: Clave para Reproducir el Éxito
El periodista argentino Andrés Oppenheimer en una conferencia comentaba: “En Latinoamérica tenemos que admirar a los innovadores de la…
El periodista argentino Andrés Oppenheimer en una conferencia comentaba: “En Latinoamérica tenemos que admirar a los innovadores de la misma manera que admiramos a los futbolistas”, haciendo referencia a como las sociedades crean más de lo que más admiran, esto es muy cierto si nos fijamos, por ejemplo, en el caso de Brasil, un país amante del futbol, en Brasil, es trascendente el número de jugadores que cada año en este país se transforman en estrellas del futbol.
Desde que me mudé a Canadá, he notado algo de esta sociedad. En Canadá, es bastante común encontrarse con mensajes, historias y frases de innovadores sobresalientes en los periódicos, revistas y programas de televisión. Esto hace que muchos jóvenes en edades tempranas ya sueñan con ser el próximo Steve Jobs o Bill Gates. Es notable como la sociedad promueve una cultura de aceptación y admiración por la gente que emprende e innova.
El pasado verano, caminando por la calle Bremner Bulevard en Toronto, encontré una estatua de Ted Rogers, un emprendedor e innovador canadiense que en 1960 empezó su carrera empresarial comprando una estación de radio con un crédito de 85.000 dólares, la estación tenía solo el 5 por ciento de oyentes y luego ésta se convirtió en la estación de radio más grande de Canadá. 1967 fundó la empresa Rogers Communications que creció y se convirtió en una de las empresas de telecomunicaciones más grandes de Norte América. Hoy al menos 28000 personas trabajan en Rogers Communications. Ted murió en el 2008 siendo la cuarta persona más rica de Canadá.
Aparte de la estatua de bronce en honor a este emprendedor, una calle pública cerca de la sede principal de la empresa que él fundó fue renombrada con su nombre, la calle Ted Rogers, de esta manera la ciudad de Toronto está convirtiendo a este emprendedor en un héroe que servirá de inspiración para muchos niños, jóvenes y adultos que tienen la oportunidad de conocer su historia.
¿En Latinoamérica, estaríamos dispuestos a venerar a nuestros innovadores tanto como veneramos a nuestros futbolistas, beisbolistas, políticos, militares y artistas?